#68 Una cita en París

Desperté en París.

Paseando con mi ex, o quizás mi ex ex, o mi futuro ex. No lo tengo claro, no recuerdo si vi su rostro en este momento, aun esta todo muy confuso en mi mente.

Estábamos decidiendo donde comer, revisando opciones. Era la hora de almuerzo creo. Estábamos en un restaurant de carnes y habíamos decidido volver ahí para la cena, pero de todas formas seguíamos ahí mirando la carta y admirando el pintoresco lugar tipo mansión del siglo X algo.

De repente veo escondida una hermosa y lúgubre escalera con rasgos de medio evo que desciende … y me llama. Dejo a mi acompañante revisando la carta y sin que se de cuenta desciendo por la escalera, fascinada no se porque, pero algo me atrae a descender y descender. Y no es algo extraño, es algo que hago con normalidad, por eso me pasan las cosas que me pasan.

Baje por la escalare en espiral, quizás 5 minutos, quizás 10 años, solo recuerdo oscuros pasillos, humedad y olor a metal en el aire. Mis pisadas sonando entre los charcos que aumentaban en la medida que avanzaba y un canto hipnótico y lejano que me atrae e incita a avanzar hacia la oscuridad.

Al mirar bien mis zapatos noto que no es solo agua como pensé, era un liquido viscoso, oscuro y sanguinolento … la toco con el indice y verifico palpándola entre el indice y pulgar, como si fuera un test de Billings y efectivamente es sangre y esta fresca.

Escucho gritos, aullidos y lamentos lejanos, muy lejanos. De repente pasos de alguien que viene corriendo hacia mi. Mi corazón se detiene y todo mi cuerpo se paraliza, como el conejo frente a la escopeta. Respiro y trato de concentrarme en recuperar la movilidad y nada.

Veo venir un chico de camisa blanca con rastros de sangre y cara de loco, ojos desorbitados y corriendo con desesperación y claro yo lo conocía, trabajo conmigo hace algunos años y claro, su cara de demente, era su cara de siempre, le decían el loco Murdock.

Me acerco a hablar con el y no se detiene solo atina a buscar la salida, lo retengo y le digo “que pasa?” y me dice “Sara CTM sal de aquí, no están comiendo vivos! nos están comiendooo! sal de aquí yo los distraigo, ellos creen que soy uno de ellos, corre!”

Y contrario a lo que esperaba, se devuelve, corriendo como poseído en sentido contrario. Y contrario a la lógica de cualquier mortal, yo lo sigo, mientras una parte de mi cerebro grita, sal de aquí pelotuda! la otra quiere morbosa mente seguir y ver que pasa.

Intento seguirlo, pero va demasiado rápido y me doy cuenta que este lugar es un laberinto, alumbrado escasamente y con múltiples pasillos y habitaciones. De repente todo rastro de sonido, canto, grito, pisadas, etc, todo enmudece. Si, ese silencio que aturde por su profundidad. Solo escucho mis propios latidos y empiezo a sentir miedo, empiezo a sudar miedo.

Intento avanzar sin producir ningún tipo de ruido, ni siquiera respirar. Avanzo muuuy lentamente, a ese paso, pero logro acercame a una de las habitaciones de donde viene un poco mas de luz y veo una especie de cueva o catacumba donde se observa algo similar a un altar o cama de piedra, de donde chorrea sangre fresca .Algo o alguien esta ahí atado, observo un cuerpo humano sangrante y que por el movimiento de lo que queda de su abdomen respira y  a su alrededor una sombra muy alta e imponente se pasea vigilando o esperando algo.

Retrocedo espantada, al tratar de retroceder lentamente, no logro mas que caer torpemente en una charca cuyo sonido acuoso se amplifica en todo el lugar, cual alarma, se activan nuevamente todos los sonidos del lugar, la sangre que gotea, los cantos, aullidos, quejidos y respiraciones del lugar y la sombra … la sombra aúlla y ríe  feliz y de una pasada de su cuchillo por sobre la camilla desata al malherido ser que alguna vez fue humano.  El cuerpo se levanta en cuatro pies, cual perro de caza dispuesto a perseguirme a pesar de su mutilado cuerpo.

Me levanto y corro como puedo con el sabueso y la sombra tras mis pies, ya no importa nada, solo salvar el pellejo. Corro y corro sin ton ni son y llego a una parte distinta, ahora veo puertas, voy corriendo y revisando y ninguna abre, hasta que encuentro una puerta que cede y sin mirar me lanzo en su interior y caigo por unas escaleras metálicas y llego a algo así como una fabrica de procesamiento en linea, apenas me pongo de pie se asoma por la puerta la sombra con su sabueso. No lo dudo un segundo y me subo a la linea de procesamiento que afortunadamente esta apagada y de repente veo que un guardia de seguridad redondo como una pelota y con los ojos inyectados en sangre me espera al final.

Por el otro lado la sombra y su sabueso rabioso, y a mano derecha veo una ventanas pequeñas como las que tienen los subterráneos de las casas antiguas, no se como pero me lanzo sobre ellas (como si hiciera mucho ejercicio, en fin, culpare a la adrenalina del momento). Quedo colgando como gato que choco contra una ventana y de un cabezazo logro romper el vidrio y salir hasta la calle, a este paso ya estoy cubierta de sangre de pies a cabeza.

Por fin en la calle, me doy cuenta que estoy en un lugar hermoso, un patio empedrado, Versalles calculo por los jardines y edificios que me rodean. Y para mi alivio veo guardias, con su traje típico de palacio pero de color rojo, feliz corro hacia ellos, y ellos se acercan armados hacia mi, hasta que me doy cuenta que su cara no tiene cara, su cara es una mascara de piel sin expresión sin boca, nariz ni ojos.

versalles

Retrocedo en sentido contrario y del otro lado de la calle también viene otro grupo de guardias iguales. Estoy rodeada, así que me rindo, levanto mis brazos y en ese momento llega a toda velocidad un Pegueot 504 de color blanco, año 1975, con la baliza puesta y con la sirena sonando a todo volumen, con el sonido los guardias de palacio se van desvaneciendo poco a poco y dejando una suave bruma a su paso.

Estoy tan sorprendida que sigo con los brazos en alto y la boca abierta. Detrás del Pegueot viene un ejercito de motoristas, un equipo swat o como se llame, etc. Así que no alcanzo ni a decir ni pío mientras un señor gordito con traje negro y cara de estress se baja del Pegueout, me pone un par de esposas y me dice mis derechos en francés  y algo de atentado a la seguridad nacional y daños al patrimonio cultural. Yo claramente no estaba ni ahí a esa altura, mil veces mejor la policía a la sombra y su sabueso.

Y entonces, la alarma sonó y me trajo de vuelta a casa.

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